Hombres libres del mundo

td1989-176-26-000

 

Anuncios

Lucharemos hasta vencer a los enemigos de España/José Diaz

Discurso pronunciado en la sesión de Cortes celebrada el 1 de octubre de 1936

5b868b6c790f9c184f706b13ed825bd3.jpg

En unos momentos graves para España, cuando las fuerzas reaccionarias y fascistas que más tarde se alzaron contra la España republicana se habían adueñado del poder y se proponían llevar a nuestro país por el derrotero criminal que ya se preveía, los partidos obreros y republicanos se pusieron de acuerdo para luchar en común contra ese peligro y para ir a unas elecciones en que España pudiera demostrar que la voluntad popular no estaba con aquellos gobiernos que antecedieron al que se constituyó después del triunfo del 16 de febrero, sino que el noventa por ciento de la población estaba con esos partidos obreros y republicanos y con el gobierno legal que surgió de dichas elecciones. Fue legalmente, pacíficamente, como se reconquistó la república en España, y como consecuencia de aquel triunfo nació un gobierno que respondía a esa voluntad. En él, durante el tiempo que vivió, no estuvieron representados directamente con ministros los partidos obreros. Pero éstos, con toda lealtad, le apoyaron, lo cual naturalmente implicaba que aquel Frente Popular que se constituyó con motivo de las elecciones, no era cosa que terminaba allí, sino algo que no se rompería jamás.

Nosotros, Partido Comunista, dijimos que todos, obreros y demócratas, teníamos un camino largo que recorrer en común, y que los intereses que defendíamos estrecharían aún más nuestros lazos de hermandad, y esto hoy se ha comprobado.

¿Es que la constitución del Gobierno actual constituye una cosa excepcional en España? ¿Es que el Gobierno actual no corresponde a ese sentir popular manifestado el 16 de febrero? Figuran en este Gobierno los hombres que representan a los partidos que lucharon juntos el 16 de febrero en España. Se ha querido presentar a este Gobierno, como un gobierno comunista, socialista, o que lleva miras sociales especiales. Frente a los que eso propalan podemos afirmar, con toda responsabilidad, que el Gobierno actual es la continuación del anterior; es el Gobierno republicano democrático, a cuyo lado hemos luchado todos anteriormente y continuaremos luchando hasta vencer a los enemigos de la República y de España. (Muy bien.)

Muy pocas palabras más. En el momento de levantarse contra el Gobierno, nacido de la voluntad popular, a los señores que se sentaban en esos bancos (señalando los de las derechas) y los militares, coaligados con lo más negro de España, se les pudo vencer, en un sinfín de provincias, porque el noventa por ciento de la población se puso en pie contra unos hombres que no representaban a España y que luchaban contra la República. Pero no ya sólo en el momento de la lucha, sino aun antes del levantamiento, había países fascistas interesados en ayudar a los facciosos de España, y que les han ayudado y les ayudan por todos los medios.

Por eso no hemos podido vencer todavía al enemigo; he aquí el motivo por el cual se resisten; pero tengo la seguridad de que, como contamos con el pueblo y el pueblo está en armas, aun con la ayuda que nuestros enemigos reciben de esos países, nosotros venceremos al fascismo en España. Estamos organizando, y lo haremos aún con más ahínco en el porvenir, el frente armado de lucha y la retaguardia, y crearemos nuestro Ejército Popular fuerte e invencible, que barrerá al enemigo de una vez y para siempre.

A pesar de que los países fascistas ayudan a los facciosos, lo que produce la indignación de nuestro pueblo, nosotros seguiremos respetando las reglas internacionales, y todos los intereses extranjeros que hay en nuestro país serán salvaguardados. Pero es preciso que el mundo entero conozca cómo, mientras nosotros respetamos la vida y los bienes de los extranjeros, hay países que ayudan a los facciosos para continuar la guerra civil en España, para desgarrar a nuestro país, y que provocan con su actitud una situación llena de peligro para Europa, que puede producir una guerra mundial. Contra estos promotores de guerras nacionales e internacionales, luchamos nosotros, defensores de la paz.

Nosotros, que no solamente contamos con el noventa por ciento de la población, sino con la ayuda de toda la democracia internacional, decimos: a pesar de esa ayuda conocida, y sabiendo lo que ella representa para continuar esta guerra civil, nosotros, los demócratas, los obreros, los republicanos, los nacionalistas vascos (que luchan con nosotros porque son hombres católicos de verdad y demócratas), venceremos, porque luchamos por una causa justa y legal, y venceremos, además, porque tenemos la fuerza y con ella derrotaremos a los que ni son patriotas, ni españoles, ni tendrán nunca derecho a vivir en España. He terminado. (Aplausos.)

julio-1936-julio-1937

UNIÓN NACIONAL DE TODOS LOS ESPAÑOLES CONTRA LOS INVASORES DE NUESTRA PATRIA/José Diaz

buscw_017

El pueblo de España combate, en esta guerra, por su independencia nacional y por la defensa de la República democrática. Combate para echar del suelo de nuestra patria a los bárbaros invasores alemanes e italianos, combate porque no quiere que España sea transformada en una colonia del fascismo, combate para que España no sea fascista. Combate por la libertad, en defensa del régimen democrático y republicano, que es el régimen legal de nuestro país y que permite los progresos sociales más amplios.

El error consiste en olvidar el carácter internacional de nuestra lucha, que es una lucha contra el fascismo, es decir, contra la parte más reaccionaria del capitalismo, contra los provocadores de una nueva terrible guerra mundial, contra los enemigos de la paz, contra los enemigos de la libertad de los pueblos. Sabemos muy bien que los agresores fascistas encuentran en cada país grupos de burguesía que los apoyan, como hacen los conservadores ingleses y los derechistas en Francia; pero la agresión del fascismo se desarrolla de tal manera, que el interés nacional mismo, en un país como Francia, por ejemplo, debe convencer a todos los hombres que quieren la libertad y la independencia de su país de la necesidad de oponerse a esta agresión, y no existe hoy otra manera más eficaz de oponerse a ella que la de ayudar concrétamente al pueblo de España. Todo francés honrado puede y debe comprender hoy que en España se lucha también por la independencia de Francia, y que quizá se decide la suerte de Francia en los campos de Aragón.

Un Gobierno auténticamente nacional

El carácter nacional de la lucha ha permitido la creación de este Gobierno, que es un Gobierno verdaderamente nacional, que debe hacer y ganar la guerra. Pero, al mismo tiempo que hace la guerra, este Gobierno se preocupa de la defensa de los intereses de los obreros, de los campesinos, de la pequeña burguesía, de los intelectuales, de todos los hombres de ciencia, de todos los que quieren cooperar a la creación de una España grande y feliz, respetada en el mundo. De una España en la que cesen las persecuciones de toda índole, en la que exista una verdadera democracia, en la que puedan caber todos los españoles honrados de verdad, cualquiera que sea su credo político o su creencia religiosa.

Este Gobierno es también nacional porque ha sabido comprender los problemas de las nacionalidades oprimidas, porque ha sabido conceder y respetar los derechos de los pueblos de Cataluña y Euskadi y porque reconocerá esa misma personalidad histórica a Galicia, apenas ésta se vea libertada de las garras del fascismo. Porque es un Gobierno que no tiene afanes imperialistas, sino que quiere extender su régimen democrático a los pueblos coloniales, que, como Marruecos, son hoy víctimas de los engaños y traiciones de Franco y sus satélites, que los obligan a luchar contra nosotros por el terror.

Es un Gobierno nacional, porque, hoy más que nunca, los intereses económicos, políticos y sociales de Cataluña, de Euskadi y de otras nacionalidades, se identifican y se complementan. Porque todos sabemos que el fascismo quiere clavar su bota sangrienta sobre todos los pueblos de España, de Castilla, de Cataluña, de Euskadi. Y que una victoria o una derrota en cualquiera de los frentes repercute sobre todo el territorio del país y decide en su conjunto la suerte de la guerra.

Este Gobierno nacional y esta voluntad nacional son los que nos darán la victoria. Pero este Gobierno nos dará la victoria si todas las fuerzas del país se colocan disciplinadamente bajo su dirección. Es necesario que todos acaten las decisiones de los órganos emanados del Gobierno, y que se acabe con toda esa pléyade de Comités y organismos que se arrogan poderes por sí y ante sí.

82c11bf799d90a3de118df55e40d0973.jpg

Un Año de lucha heróica del pueblo español/José Diaz

Artículo publicado en el “Frente Rojo” el 19 de julio de 1937

47534825_10_04.jpg

En un año de guerra contra el fascismo y la reacción indígena y contra la invasión fascista el pueblo español ha realizado obras verdaderamente gigantescas. La organización de la defensa es la más importante de ellas. Cuando estalló la sublevación de los generales traidores, el pueblo estaba desarmado y no disponía de elementos para hacer frente a una lucha de tanta magnitud. Sin embargo, con un heroísmo ejemplar, las masas populares, advertidas y aleccionadas desde mucho antes por el Partido Comunista, se lanzaron a la lucha y arrebataron al enemigo una parte de las armas que éste había robado al pueblo.

Con aquellas armas rechazaron el avance faccioso en la sierra de Guadarrama y reconquistaron la mayor parte del territorio nacional. Pero inmediatamente, la guerra adquirió otro carácter. El fascismo alemán e italiano, ayudado por el gobierno portugués, que había respaldado la sublevación de los generales, emprendió, bajo el celestinaje de la política de “no intervención”, la guerra de invasión como único medio de salvar de la derrota inmediata a los sublevados. Hombres y armas entraron constantemente y clandestinamente en España para los facciosos. Franco pudo organizar con los hombres reclutados a la fuerza en Marruecos, y los enviados por Hitler y Mussolini, un Ejército regular que disponía de poderosos elementos de combate alemanes e italianos. Nuestro pueblo tuvo que hacer frente a la nueva situación. Las primitivas Milicias, que obtuvieron las primeras victorias de julio, no eran ya suficientes para contener el empuje del ejército organizado y disciplinado y con buen armamento. Hubo que afrontar el problema de la creación de un Ejército regular del pueblo. El Partido Comunista fue el primero y más constante propugnador del Ejército regular. Crearlo ofrecía inmensas dificultades. No obstante, debido a la constancia infatigable con que los comunistas trabajaron para conseguirlo, y en buena parte también al ejemplo que dio el Partido Comunista incorporando al Ejército regular el 5.° Regimiento, núcleo de cerca de ochenta mil combatientes probados y disciplinados, se creó el Ejército regular; se estableció para nutrirlo el servicio militar obligatorio, y poco a poco ha ido perfeccionándose y dotándose de los servidos y elementos necesarios hasta convertirlo en la fuerza poderosa que hoy es: medio millón de luchadores disciplinados, instruidos en la técnica militar, con mandos salidos en su mayoría del pueblo mismo y forjados en la lucha.

Para crear este Ejército y dotarlo suficientemente, era necesario crear una potente industria de guerra, utilizando al máximo nuestro aparato industrial. El Partido Comunista ha luchado por ello hasta conseguir que fuese una de las exigencias más imperiosas de las masas populares. Hoy, se han sentado ya sus bases. El Gobierno actual ha creado la Subsecretaría de Armamento y Municiones, y seguramente se irá a la nacionalización de las fábricas pertenecientes a los fascistas, o que hayan sido abandonadas por sus propietarios y directores, para utilizarlas en la producción de armas para nuestro Ejército y salvar así las dificultades que para el aprovisionamiento del Ejército nos ha creado la política de “no intervención”.

Éste ha sido el más grande esfuerzo militar realizado por el pueblo, al mismo tiempo que contenía el avance de un Ejército cada vez más asistido por el fascismo alemán e italiano e impedía que los invasores, se apoderasen de Madrid, particularmente con la resistencia en el Jarama y con la formidable victoria sobre los italianos en los campos de Guadalajara. Pero conjuntamente con la obra militar se han realizado en este año importantes reformas sociales y económicas. Por un decreto del Ministerio de Agricultura, con fecha 7 de octubre de 1936, fue nacionalizada la tierra de los grandes terratenientes, de la Iglesia, de cuantos de una manera u otra han provocado la sublevación o participado en ella. Estas tierras nacionalizadas se han entregado en usufructo permanente a los campesinos, trabajadores y obreros agrícolas para que las trabajen individual o colectivamente, según su libre determinación. Otro decreto del mismo Ministerio, regentado desde septiembre por el camarada Vicente Uribe, miembro del Comité Central de nuestro partido, completa la obra del anterior del 7 de octubre y otorga a las colectividades agrícolas toda la asistencia del Estado para que puedan trabajar sus tierras y obtener un precio remunerador de sus productos. En el orden cultural, el otro representante del Partido Comunista en el Gobierno, el camarada Jesús Hernández, ministro de Instrucción Pública, ha creado los Institutos Obreros, donde centenares de jóvenes obreros y campesinos se preparan para alcanzar los más altos grados de la técnica y de la ciencia. El Ministerio de Instrucción Pública ha protegido y salvado de todo peligro a los hombres de ciencia y sus laboratorios, que estaban expuestos en Madrid al peligro de los bombardeos, y los ha instalado en Valencia, en la famosa Casa de la Cultura. Al mismo tiempo, ha salvado las valiosísimas obras de arte y las bibliotecas, de un valor incalculable, que los aviones alemanes e italianos intentaban destruir en la capital de España.

Este reforzamiento de la unión antifascista hará más poderosa y firme nuestra lucha contra los invasores y el fascismo. Pero necesitamos la ayuda de todas las masas trabajadoras del mundo. Contra nuestro pueblo se ha lanzado la fuerza unida del fascismo alemán y el fascismo italiano, que dan en nuestra tierra un paso hacia la guerra contra las democracias occidentales. En España estamos luchando al mismo tiempo que en defensa de nuestra patria, de nuestro pan y de nuestra libertad, en defensa de la paz del mundo. Todas las masas trabajadoras, todos los antifascistas del mundo deben, por esto, ayudarnos de una manera enérgica y eficaz. Las acciones aisladas y los auxilios individuales pueden muy poco. Para vencer al fascismo, para impedir que se apodere de nuestro suelo y desencadene la guerra en el mundo, es preciso la acción unida de todas las fuerzas obreras internacionales. Se han iniciado ya las gestiones entre la Internacional Comunista y la Internacional Socialista para llegar a la unidad de acción en todos los países. Los acuerdos adoptados por la Internacional Socialista y la Federación Sindical Internacional, y las proposiciones de la Internacional Comunista, son coincidentes. ¿Por qué no se unifican en seguida los esfuerzos de los tres organismos internacionales para llevarlos conjuntamente a la práctica? De las masas trabajadoras, de los antifascistas, dependen en gran parte que esto se consiga. Si en todos los países los obreros manifiestan categóricamente su voluntad de ir a la unidad de acción, de unificar los esfuerzos de todas las organizaciones obreras antifascistas en defensa de los derechos del pueblo español y de la paz del mundo, la unidad de acción internacional será muy pronto un hecho venturoso y, como consecuencia, el fascismo será implacablemente derrotado en el mundo entero.

1936-civil-war.png

Manifiesto/Frente de la Juventud de España

Jornada_Internacional_de_la_Juventud_por_la_Paz__Parisagosto1937__luchemos_por_la_independencia_de_nuestra_patria_para_defender_la_paz_del_mundo.jpg

Hemos empuñado las armas en los momentos en que una minoría decadente y regresiva, carente de todo valor ético y social, ha intentado en vano detener el avance arrollador del devenir histórico. Ha intentado asesinar traidoramente al régimen democrático del pueblo español para instaurar una dictadura militar-fascista. Pero millones de gargantas han lanzado el grito de ¡No pasarán! y el fascismo se ha estrellado frente al pueblo español unido, frente a nosotros, juventud española. Hoy intenta prolongar su agonía en los horrores de una guerra civil, segando vidas humanas, destruyendo los monumentos artísticos de nuestra España, lanzando toda suerte de calumnias e injurias contra la República democrática española. Esos falsos patriotas que no vacilan en ensangrentar a la España que mentían amar, que introdujeron en ella por dos veces las bayonetas mercenarias extranjeras y marroquíes, piden hoy a voz en grito la intervención extranjera, agitan la falsedad del ¨espectro rojo¨ para hacer de España, de nuestra querida España, un territorio colonial.

Jorge Bergamín.

Arenga/Miguel Altolaguirre

jardinsjuanitaarma

Madrid, capital de Europa,
eje de la lucha obrera,
tantos ojos hoy te miran,
que debes estar de fiesta;
vístete con tus hazañas,
adórnate con proezas,
sea tu canto el más valiente,
sean tus luces las más bellas;
cuando una ciudad gloriosa
ante el mundo así se eleva,
debe cuidar su atavío,
debe mostrar que en sus venas
tiene sangre que hasta el rostro
no subirá con vergüenza,
sí con la fiebre que da
el vigor en la contienda.
Madrid, te muerden las faldas
canes de mala ralea,
vuelan cuervos que vomitan
sucia metralla extranjera.
Lucha alegre lucha, vence,
envuélvete en tu bandera;
te están mirando, te miran;
que no te olviden con pena.

El mono azul/Bergamín

elmono1.png

Pronto la esperamos [la victoria]; precisamente por la sangre; porque esta sangre viva de  nuestro pueblo, que manos fratricidas están vertiendo ante nuestros ojos, se está empapando calladamente en nuestros vivos monos azules para traer a nuestros  ojos, humedecidos por la pena tanto como por la rabia de la venganza o por la alegría de vencer, el olor, el sabor, de la sangre misma que pone en nuestros labios el acento maravilloso  y revelador de la  verdad del pueblo que  guerrea: la más pura  verdad de nuestra  España.  Nuestra,  sólo  nuestra:  porque  popular,  porque  humana;  porque libertadora, verdadera, justiciera.

1936

Alarma/Rosa Chacel

f06f9cf075f3c41033e1c6c167b8980e

Por tejas y chimeneas,
entre veletas y agujas,
por aceras y calzadas,
por callejuelas oscuras,
corre la Alarma de noche,
corre en un grito,
Ojos de fuego, y melena
al viento entregada, aúlla.
Asoma por las esquinas
en rauda, indecible fuga;
con su grito llama al pecho,
que adormecido no escucha;
con su insistente lamento
en desvelo, el sueño muda.
Los lechos abren su flor,
su calor de lana o pluma;
los brazos de los amantes,
reacios, se desanudan.
Pesados cuerpos de niños,
arrancados de las cunas,
estremecidos, se acogen,
al seno que los refugia.
Las escaleras prolongan,
bajo las plantas desnudas,
desnuda se libra bajo la luna,
su espiral interminable
hacia las cuevas profundas.
Y el lamento de la Alarma,
deidad de la noche oscura,
ya se aproxima o se aleja,
ya se pierde o se dibuja,
ya parece que su boca,
con su voz, el aire inunda,
y agigantada habla al alma
de la inaudita aventura;
una batalla de arcángeles
sus alas, rojas o negras,
veloces el cielo surcan
con maléficos destellos,
con claras estelas puras.

11-tarjeta-postal-de-campana_01

Sus fragorosos alientos
con ira pasando zumban.
Lanzas de fuego se arrojan,
que encendidas se entrecruzan;
meteoros de la tierra
brotan, siguiendo su ruta.
Y las aves de la noche,
sus pupilas desmesuran
mirando el sin par combate
de férrea y rígida pluma.
Los murciélagos que habitan
las viejas arquitecturas
no osan alzar el vuelo
de los nichos o las urnas.

Perros negros, gatos negros,
cola y lomo despeluznan.
Y en el palomar, insomne,
el ave amorosa arrulla
por recobrar de su nido
la cálida compostura.
Prende la llama en un cuerpo
que inflamado se derrumba;
huye la negra bandada
a tierras que llama suyas.
Y aquella, de la Victoria,
faz melancólica y pura,
más alta que las estrellas
y más clara se columbra.
Alas serenas, triunfantes,
con pausa el espacio cruzan
y van a posar su vuelo
en la propicia llanura.
La Alarma traga su grito
y atenta su puesto ocupa
con el oído en la antena,
que, en lo alto, el aire escucha.
Sabiendo que ella vigila,
la ciudad duerme segura.

7fa1556554579174f46430d6b4e47ad9.jpg